y quedaron petrificados…
después de beber, cantar y festejar…
el tiempo pasó y hasta el agua del cántaro dejó de ser agua…
y al tiempo que aquel madrid dejó de ser, los dos dejaron de sentir…
En la madrugada, de la máquina que limplia las calles, los restos del siglo de oro dejan paso al camino del Real. Del madrid del carruaje, al centro peatonal…
Quedaron petrificados
y quedaron petrificados…
después de beber, cantar y festejar…
el tiempo pasó y hasta el agua del cántaro dejó de ser agua…
y al tiempo que aquel madrid dejó de ser, los dos dejaron de sentir…
En la madrugada, de la máquina que limplia las calles, los restos del siglo de oro dejan paso al camino del Real. Del madrid del carruaje, al centro peatonal…